La Primera Revolución Industrial (segunda mitad del  siglo XVIII) marcó un punto de inflexión y supuso la mayor transformación de la humanidad. Se pasó de una economía rural a una economía mecanizada y urbana. La Segunda, (entre 1870 y la Primera Guerra Mundial), también supuso un cambio de paradigma. Fue entonces cuando se empezaron a usar nuevas fuentes de energía como el gas, el petróleo o la electricidad. Destaca este período por el uso de nuevas maneras de locomoción y nuevas formas de comunicación. La Tercera Revolución Industrial, (siglo XXI), se cuajó a partir  de la incorporación de las energías renovables y la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. La Industria 4.0 es la Cuarta Revolución Industrial se está produciendo actualmente y ha venido para quedarse. Supondrá una modificación importante en todos los aspectos de la vida cotidiana en las empresas y las fábricas. Ya no hay vuelta atrás.

Illustration of Industry 4.0, showing the four
Image by Christoph Roser at AllAboutLean.com

Las tecnologías de la información y de la comunicación se han desarrollado de tal manera que es imposible concebir nuestra vida sin ellas. El sector industrial no se ha quedado atrás y ya se habla de una cuarta Revolución Industrial. Una revolución que interconecta las plantas de producción para hacerlas más eficientes. La automatización de los procesos de producción, el intercambio de información y la coordinación cooperativa de unidades han traído una industria más inteligente (lo que hoy en día podemos ver escrito en la literatura como smart factory, digital factory o visual factory).

La industria 4.0 supone ventajas para empresarios y trabajadores

Algunos argumentan que la Indústria 4.0 sólo trae la robotización a las fábricas y que eso supone la excusa perfecta para desechar la mano de obra. Sin embargo, son mayoría los que destacan la necesidad de la supervisión humana en estos procesos. El futuro pasa por la creación de robots que trabajen mano a mano con los trabajadores. Es lo que se llama robótica sensible.

La incorporación de las nuevas tecnologías al mundo empresarial trae consigo la creación de nuevos modelos de negocio y la generación de nuevos mercados, más flexibles y personalizados. Eso supone ganancias económicas importantes y fundamentales. Es por ello que los procesos de producción se vuelven más adaptables en caso de aparición de situaciones cambiantes o fortuitas.

Anticiparse a los cambios productivos trae asociados un mejor rendimiento y más eficacia en los procesos operativos de nuestra planta.  Esto se traduce en mejoras medioambientales y económicas. Hablamos de economización de la energía y las materias primas. Todas estas mejoras influyen de manera muy positiva en conseguir los resultados esperados.

La modernización de las plantas de producción permite una mejor asignación de recursos y el aumento de la productividad.  Si se quiere sobrevivir en el mundo industrial, hay que mirar en esta dirección.

Saber dónde estoy para saber dónde quiero ir

Por ello es importante tener claro en qué punto de la evolución que va de la Ind. 1.0 a la Industria 4.0 se encuentran las operaciones de nuestra planta. Entonces, estaremos más cerca de empezar a realizar acciones que nos permitan llegar a medio-largo plazo a tener una industria 3.0 ó 4.0. Cuando en Mesure Systems ayudamos a nuestros clientes a implantar la industria 4.0 trabajamos en las siguientes seis áreas:

  • Flexibilidad de producción
  • Integración horizontal
  • Eficiencia energética
  • Robótica colaborativa
  • Integración vertical
  • Digitalización y Explotación Analítica de Datos

La Unión Europea defiende que es necesario garantizar la supervivencia industrial de las economías mediante una modernización que permita evitar los errores del pasado.  A partir del desarrollo de la Industria 4.0, se pretende conseguir un crecimiento inclusivo y un desarrollo sostenible. Esto mejorará el crecimiento de las economías europeas.

Se quiere competir con garantías en el mercado global a través de una nueva aproximación a los procesos de producción. El uso de la nanotecnología, la biotecnología, la microelectrónica, la cooperación industrial entre sectores o el uso de sistemas de producción avanzados son algunos de los caminos para conseguir una plena digitalización del sector industrial. Para ello es necesario invertir en investigación tecnológica y científica y tener un buen acceso a las fuentes de financiación.